La innovación se mide con 4 pilares

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“Estamos promoviendo la cultura de innovación”.

Recuerdo una frase particular de un ex-jefe: “No puedes gestionar lo que no puedes medir” y en estos tiempos que vivimos, donde la capacidad de adaptarse a los nuevos entornos de alta incertidumbre es crítica para la supervivencia empresarial.

La propuesta constante de cientos de soluciones tecnológicas, la presión de las redes sociales clamando presencia e inmediatez de opinión, el consumidor digital cada vez más exigente e informado y la gran incertidumbre en el entorno de pandemia que aún vivimos, tienen el poder de poner al empresario contra la pared. Esta situación plantea como solución la adquisición de más y más soluciones tecnológicas para afrontarla, como si la innovación fuera sinónimo de digitalización empresarial.

Configuremos un e-commerce, habilitemos un botón de pagos, desarrollemos un chatbot de atención al cliente y muchas otras…. Nos vamos enfocando en un conglomerado de toppings tecnológicos que van adornando nuestros procesos empresariales, sin tomar en cuenta el significado de fondo que tiene la innovación sustentable. De acuerdo a los informes y proyecciones de la fuente Gartner, este 2021, se proyecta el incremento de gasto en soluciones tecnológicas de más de 332 mil millones de dólares a nivel global (8,8% más que en 2020).  ¡Y sí! En el TOP 100 de empresas innovadoras con mayor crecimiento en el 2020, la mayoría eran empresas con un foco importante en la implementación y uso de tecnología, sin embargo, también existe un trasfondo de cultura organizacional que jugó un papel más relevante.

Esto hace que el reto del gerente en esta Era Digital post-COVID, que además se enfrenta a una competencia brutal y acceso a información a un solo clic de distancia, sea definir el alcance de la innovación en sus proyectos: ¿Qué quiere decir innovar y cómo lo mido? Innovar quiere decir resolver un problema real de forma novedosa. Significa mantener una visión objetiva y pragmática sobre las distintas opciones disponibles para resolver una situación crítica de nuestro cliente. Innovar es diseñar soluciones que agreguen un valor incremental y necesario al entorno.

En mi experiencia, es vital que cualquier director o gerente pueda identificar de forma concisa el impacto (cuantitativo y cualitativo) que espera lograr a partir de iniciativas innovadoras desde la perspectiva de la estrategia y visión, la planificación sustentable, la cultura organizacional y la implementación tecnológica. Les comparto una recomendación basada en interrogantes concretas que les ayudarán a medir los 4 pilares de la empresa cuando buscamos innovar: 1. ESTRATEGIA: ¿Qué estrategia voy a implementar en este periodo?  ¿Expansión? ¿Mantenimiento? ¿Cre- cimiento exponencial? ¿Optimización? ¿Cuál es la visión y propósito de mi empresa, sus equipos internos y el tipo de impacto que quiero generar en el entorno (incluyendo clientes, sociedad, etc.)? 2 PLANIFICACIÓN: ¿Cómo evalúo la eficiencia de mi proceso de planificación? ¿Qué porcentaje de lo que planificamos realmente estamos ejecutando? etc. 3. CULTURA ORGANIZACIONAL: ¿Cómo está reaccionando mi equipo interno a las tecnologías innovadoras con el home-office (si aplica)? ¿Qué cambios hemos notado? etc. 4. TECNOLOGÍA: ¿Puedo ver la relación directa entre el costo de la inversión en tecnología y el impacto deseado en cada actividad de mi negocio? etc.

Es necesario implementar una serie de hábitos, que van muy de la mano en el sistema de métricas expuesto arriba, para que nuestra cultura organizacional comience a simular ciclos cortos de evaluación de estrategias donde los errores son parte del proceso de aprendizaje y la única forma de mejorar los resultados es identificando estas fallas rápido para generar los cambios necesarios.

El arte de innovar está fundido directamente con la capacidad de hacerla una ciencia medible que nos permita vivirla en el día a día, a pesar de las rutinas y actividades operativas del negocio. Nadie innova siguiendo la tendencia cual receta de cocina. Si quieres innovar debes desafiar tendencias, pero con los objetivos claros y con una secuencia de pasos que, como todo proceso de investigación científica, te permita identificar rápidamente lo que funciona y lo que no, hasta que llegues a esa fórmula perfecta, que todos buscarán copiar.

Y empezarás de nuevo…