La transformación digital toma velocidad

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Quito, 17 de febrero de 2020-Colaboración Revista Prensario TI Latin America. La Transformación Digital toma cada vez más velocidad en América Latina, produciendo que se genere una infraestructura 2.0, la cual incluye todo lo tradicional más las principales tendencias de los nuevos tiempos: virtualización, Cloud, hiperconvergencia, Edge Computing, Internet of Things e inteligencia artificial. Esto conforma un conjunto de superación frente a la suma separada de las partes, es decir, 1 + 1 es más que 2. El informe se centra en la infraestructura activa (servers, storage, networking y todo lo nuevo) cuando en datacenter solemos hacer la infraestructura pasiva (cableado, power & cooling).

De esta forma comienza una era donde Servers & Storage son cada vez más importantes, en particular el valor agregado que se puede generar sobre ellos para que sean más seguros, mñas performantes y sumen features al bien común.

A nivel mundial está ocurriendo una tendencia que involucra a los datacenters como Amazon, Google, y las telcos más grandes. La compra de infraestructura pasa ahora por el diseño de un requerimiento y la búsqueda directa a la fábrica de servidores denominados Custom, es decir, a medida y por mucha cantidad con el objetivo de brindar servicios. A su vez se visualiza un aumento del uso de nube pública e híbrida.

Entre las tendencias nuevas hay que destacar Hiperconvergencia, que es el ‘Software Defined Everything’, interconectar la infraestructura por software y que todo se pueda combinar con todo, volviéndolo más flexible. Es una capa de software sobre el hardware para dar saltos de administración.

Virtualización

La necesidad de las empresas por proyectos e implementaciones cada vez más ágiles y flexibles, ha dado lugar a la infraestructura hiperconvergente.

Según cifras de IDC para Latinoamérica, del 100% de las ventas de infraestructura convergente, el 22% fueron equipos hiperconvergentes. Si bien en números totales, este rubro (convergente) representa menos del 10%, está creciendo a una tasa promedio del 10% año a año como un todo. El crecimiento promedio anual de los hiperconvergentes está en un 46% e IDC especula que será la mitad del negocio convergente para 2021. Si bien a nivel precio no son tan atractivos, si ganan por agilidad de implementación.

La relación entre virtualización y cloud es muy sencilla: La virtualización (en forma de máquinas virtuales —VMs— y contenedores) habilita la infraestructura como servicio (IaaS, Infrastructure as a Service) y se utiliza para poder establecer algunos servicios de computación en nube privada, nube pública y en servicios de computación en nube híbrida. Es decir, todas las ofertas de servicios basadas en computación en la nube como Amazon, Microsoft, IBM BlueMix, Google, etc… dependerán de las VMs o de la tecnología de contenedores. En otras palabras, sin virtualización no hay cloud.

Respecto a cloud, actualmente el crecimiento del uso de soluciones basadas en la nube es tan exponencial que, según Harvard Business Review report, en tan solo 4 años el 53% de las empresas utilizarán algún modelo de desarrollo de aplicaciones basados en servicios cloud como Google, Amazon Web Services o Microsoft Azure, y se espera que este crecimiento llegue al 86% antes de 2020.

Respecto a virtualización, el crecimiento ha sido, si cabe, aún mayor. El avance de esta tecnología que convierte lo físico en software ha sido imparable en los últimos 8-10 años, penetrando y estableciéndose en los centros de datos de prácticamente todas las empresas del mundo, sustituyendo las soluciones que hasta la fecha existían como servidores, firewalls o incluso hardware de red como routers, switches, etc.

Al esquema integrado con hardware y aplicación lista para consumir, se suma el convergente donde los equipos que corren distintos tipos de aplicaciones pero se venden pre diseñada para que los servidores, almacenamiento, redes y virtualización funcionen de forma integrada. Hoy el nuevo concepto va de la mano hacia la hiperconvergencia, aplicando ese concepto hacia una infraestructura lo más commoditizada posible, una capa arriba del equipo que permita un despliegue mucho más rápido y una flexibilidad y rapidez mayor a la hora de escalar horizontalmente.

Si bien los equipos convergentes preparados para una aplicación son mucho más eficientes en soluciones corporativas tradicionales como un SAP o un ORACLE. Sin embargo ante la necesidad de cargas disimiles o usos variados, se impone la hiperconvergencia. Ejemplos de usos pasan por la infraestructura de escritorios virtuales o VDI, donde no son aplicaciones críticas pero se requieren cargas virtuales de forma ágil, o necesidades de arquitecturas distribuidas. El caso de una empresa con muchas sucursales donde requiere replicar una infraestructura básica. Anteriormente debía aprovisionar su rack con servidores, storage, además de realizar la distribución del software, etc. Hoy con este tipo de modelos puede utilizar nodos y realizar una distribución más ágil.

Cloud

El valor del mercado de Cloud Computing va a llegar en el año 2020 a los 411.000 millones de dólares, de acuerdo con la consultora Statista. En la actualidad, y gracias a los ingresos de los distintos proveedores de SaaS, PaaS e IaaS, este mercado tiene un valor de 180.000 millones de dólares. Y muestra una tasa de crecimiento interanual del 24%. Además, cada vez hay más empresas que optan por una estrategia multicloud y contratan los servicios de más de un proveedor de nube. En concreto, el 85% de las compañías tiene una estrategia de este tipo.

El Cloud Computing goza de una aceptación que crece cada vez más entre las empresas. Todo gracias a las ventajas que proporciona, entre otras cosas, para la mejora de la productividad. Tanto, que las empresas que sacan partido a los servicios de Cloud Computing crecen un 19,6% más que sus competidoras que no lo hacen.

La actual demanda hacia los servicios por suscripción llega después de varios años en los que las empresas han empleado modelos verticales de suministro como servicio. Everything-as-a-Service engloba todos estos modelos, así como los procesos de negocio concretos. Da respuesta a la creciente necesidad de disponer de una experiencia cohesionada y en un solo paso que permita a las empresas centrarse en su negocio y no tener que andar preocupándose por la infraestructura y los sistemas subyacentes.

Infiniti Research señala que el modelo crecerá a un ritmo anual del 38 % entre 2016 y 2020. Aunque la capacidad para personalizar estos servicios es uno de los grandes motores de XaaS, las compañías tienen también otras importantes razones para su adopción. Al proteger las soluciones basadas en servicios en un modelo mensual de pago por uso, tienen más control sobre los costes, y liberan capital y tiempo para dedicarlos a nuevos productos e iniciativas de servicios con los que pueden llegar a nuevos mercados y territorios.

Everything-as-a-Service da también a las empresas la flexibilidad necesaria para beneficiarse de las nuevas tecnologías, puesto que elimina los costes de actualización. Asimismo, el modelo de pago por uso facilita el poder escalar, de forma rentable, cuando haya que adaptarse a los cambios en la plantilla o en el propio negocio.

Infraestructura como servicio (IaaS), Plataforma como servicio (PaaS) y Software como Servicio (SaaS) son nomenclaturas ya conocidas y consolidadas en el mercado de TI. Son las capas que forman la Computación en la Nube y que actualmente pueden ser contratadas de formas personalizadas, con diferentes proveedores en todo el mundo.

El crecimiento de este mercado es progresivo, cerrando durante el 2016 con un incremento de 38% en las ventas en relación al año pasado, de acuerdo con el levantamiento de la consultora ISG. IaaS es la gran tendencia actual, teniendo un salto de comercialización en 54%, en cuanto que SaaS creció 13%. Para tener una idea, hace 2 años la relación era invertida, siendo el SaaS la mayor categoría de servicio de TI de la Nube alcanzando 57,9% del mercado, de acuerdo con una investigación de IDC.

Hiperconvergencia

Las soluciones de infraestructura hiperconvergente ofrecen recursos de computación, almacenamiento y redes, así como protección de datos y virtualización, en un solo paquete. Aunque está en una categoría similar con la infraestructura convergente y los centros de datos definidos por software (SDDC), no es lo mismo.

La infraestructura convergente está enfocada, esencialmente, en entregar el hardware integrado de computación, almacenamiento y redes; y el SDDC, en su forma más pura, es mover la configuración lógica de un centro de datos desde la capa de hardware a la capa de software, para definirla o redefinirla sobre la marcha (pero sin modificar el hardware subyacente).

Es decir, que la infraestructura hiperconvergente es infraestructura convergente donde los aspectos operativos y de configuración son administrados por un SDDC inteligente y automatizado. En esta guía esencial, le explicamos bien los principales aspectos de la HCI, en qué casos es conveniente utilizarla y cuáles son sus mayores desafíos.

Gartner sugiere que el mercado de HCI valdrá 5 mil millones para este año, con la tecnología ganando tracción en las empresas a medida que más empresas investiguen sus posibles beneficios.

Estos números vienen a demostrar que este tipo de infraestructura no solo está en boga, sino que cada vez más empresas apuestan por ella. Pero antes de que cualquier organización se embarque en un movimiento para adoptar HCI, necesita comprender bien qué significa realmente. En general, se acepta que HCI es un paso adelante de la infraestructura convergente, que, en términos básicos, es donde los componentes de cómputo, almacenamiento, red y virtualización se juntan y empaquetan como una oferta integrada y probada previamente.

HCI se basa en este concepto al incluir componentes con poca diferencia entre sí y que se combinan con las funciones definidas por software que se ejecutan en estos dispositivos. Cuando la capacidad se agota, simplemente se añaden más sistemas. Eso sí, al actualizar o cambiar los sistemas de TI, la interrupción debe mantenerse al mínimo, porque cada segundo de tiempo de inactividad representa la pérdida de dinero.

Edge Computing

El Edge Computing elimina el riesgo de que alguna vez falle la conexión entre la nube y el dispositivo, porque el escenario de la IoT es uno con  billones de dispositivos conectados a la vez, que harán funcionar los hogares, las fábricas, las plantas de energía, los comercios, los hospitales, las escuelas.

Prácticamente todos los sectores en los que interviene el IoT se verán beneficiados por los avances en Edge Computing, pero para algunos será más importante que para otros. Hablamos, por ejemplo, del coche autónomo. Un vehículo de este tipo genera cuatro TB de datos al día, solo sus cámaras envían a la nube entre 20 y 40 Mb por segundo. Para estos coches resulta fundamental reducir los tiempos de latencia: un milisegundo de más a la hora de tomar una decisión puede ser fatal. No puede esperar mucho a que la nube procese la información y le devuelva su conclusión.

O los aviones comerciales. Cada aeronave produce 70 TB de datos por cada hora de vuelo, que al aterrizar son analizados para saber las labores de mantenimiento necesarias. Cuando esa información sea procesada en el mismo avión, se podría reducir el tiempo que debe estar parado en tierra.

También infraestructuras como las redes eléctricas. Si desde los sensores de los parques eólicos a los contadores inteligentes de los paneles instalados en viviendas pueden trabajar sus propios datos, la respuesta de la red a la demanda de cada instante será más rápida y eficiente.

Internet of Things

Según cifras de Frost & Sullivan, el mercado latinoamericano de IoT cerró el 2018 con 313 millones de dispositivos IoT conectados, y continuará su avance para llegar a los 995 millones de dispositivos en 2023. Así, el período que va de 2017 a 2023 registrará una tasa de crecimiento anual compuesta del 26,7%. Ignacio Perrone, gerente de Investigación ICT para América Latina de la consultora: ‘El objetivo final no debe ser sólo mejorar la eficiencia con Internet de las Cosas, también hay que generar nuevas fuentes de ingresos vía modelos de negocio innovadores para justificar la inversión en el área. Las mayores amenazas para las empresas no vienen de jugadores establecidos, sino de startups disruptoras del statu quo’.

Por otra parte, en base a un informe elaborado por GSMA, el mercado global de IoT alcanzará en 2025 unos ingresos de 1,1 miles de millones de dólares y evolucionará de un mercado centrado en la conectividad a uno enfocado en las plataformas. Sylwia Kechiche, analista principal de IoT de la compañía: ‘A medida que el número de dispositivos de consumo y maquinas industriales conectados crecen con rapidez, el ecosistema IoT evolucionará para convertirse en un mercado de miles de millones de dólares a lo largo de la próxima década’.

‘La oportunidad de obtener ingresos con el IoT no precederá solo de conectar dispositivos, sino de dirigirse a sectores específicos con soluciones a medida. Por ello, los actores de éxito de este ecosistema necesitarán adaptar sus modelos de negocio en línea con estas tendencias de mercado’.

Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial (IA) está siendo uno de los motores que impulsan la transformación digital en las compañías de múltiples sectores industriales, con beneficios que permiten reducir cotos, maximizar la eficiencia, automatizar procesos y aumentar la productividad.

América Latina tiene la necesidad imperiosa de encontrar soluciones sostenibles para la caída de la productividad y el crecimiento económico. La IA puede parecer un aliado poco probable en la búsqueda de crecimiento sostenible, pero podría ser una parte importante de la respuesta.

La IA puede ser considerada un nuevo factor de producción que ayude a lidiar con la escasez de empleos del futuro y un déficit de productividad crónico en América Latina. Nuestra elaboración y análisis de casos empresariales en la región muestra cómo.

Según IDC, el gasto mundial en sistemas de Inteligencia Artificial y Cognitiva alcanzará los 52.200 millones de dólares en 2021. Además, el ritmo de crecimiento anual será de un 46.2% para el período 20116-2021, año en el que se alcanzarán los 52.200 millones de dólares. La consultora prevé que, en 2019, el 40% de las iniciativas de transformación digital ya utilizarán Inteligencia Artificial y, en 2021, la usarán el 75% de las aplicaciones empresariales.

Para poder evaluar el verdadero potencial del impacto que puede tener la IA, tres son los canales principales mediante los cuales se genera valor: Mediante la automatización inteligente, que difiere de forma importante de todas las formas anteriores de automatización debido a que las máquinas de IA pueden aprender y, por lo tanto, realmente mejorar con el tiempo, en lugar de deteriorarse. El aumento del empleo existente y el capital, lo cual significa que la gente puede ser mucho más productiva cuando obtiene la ayuda de maquinaria, y las maquinarias mismas pueden aprender y mejorar su propio rendimiento sin supervisión humana. Y la difusión de la innovación, que refiere a cómo la innovación engendra más innovación, por ejemplo, al fomentar nuevas ideas y modelos empresariales entre negocios adyacentes e industrias en un efecto colateral.

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