Gary Flor: ‘El emprendedor quiere incentivos’

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Quito, 06 de marzo de 2019-Canal News. Gary Flor trabajó hasta el año pasado en la Cámara Ecuatoriana de la Producción y Comercialización de Tecnología Informática (Camcompu), además estuvo relacionado a la comunidad de comercializadores de tecnología, contribuyendo con su experiencia al crecimiento de la misma desde este gremio. Replicamos la entrevista realizada por la Revista Líderes, acerca del emprendimiento.

Gary Flor, presidente de Ceforcom, una ONG especializada en temas de emprendimiento y competencias laborales, analiza la situación de los emprendedores en el país. También habla sobre la necesidad de contar con una ley que regule los negocios nacientes en el Ecuador.

¿Usted que es un estudioso de la actividad emprendedora, cómo mira al tema en el Ecuador, ahora que hay más foros y se acaba de presentar un proyecto de ley?

Si hacemos un análisis del ecosistema emprendedor podemos dividir en algunos elementos y si analizamos cada elemento podemos decir que, desde el punto de vista económico, hay un entorno que promueve el emprendimiento, hemos tenido crecimiento del PIB sin muchos vaivenes, hay crecimiento de exportaciones e importaciones, etc. Entonces a nivel macro existen las condiciones para un desarrollo apropiado del emprendimiento. Desde el punto de vista estructural, vemos que las condiciones para hacer negocios no han mejorado. En el índice global de competitividad Ecuador está en el puesto 86 entre 140 países. En el Doing Business, Ecuador es 123 entre 190 países. Todavía hay mucho que hacer, estamos rezagados en las condiciones para hacer negocios. La estructura productiva está constituida por gran cantidad de pequeñas empresas, el 98% son mipymes, con poco valor agregado. Si hacemos un análisis de creación de empresas desde 2007 la mayoría está en servicios o comercio, no creamos empresas con agregado tecnológico.

Esas empresas con agregado tecnológico deberían ser más…

Es lo lógico para impulsar el desarrollo del país. Pero estamos rezagados y si analizamos el aspecto cultural, hay una naciente cultura emprendedora, pero todavía estamos tratando de desarrollar el tema. Hay mucho que hacer en lo político, en lo tecnológico.

El proyecto de la ley de emprendimiento se está difundiendo en estos días. ¿Qué se puede esperar?

Hay que partir de una premisa. ¿Es realmente necesaria la ley? ¿O es mejor una voluntad política de los actores que forman parte del ecosistema emprendedor? Hay que preguntarse si existe una visión clara de a dónde se quiere llegar, porque la ley per se no va a solucionar temas como el desempleo o la pobreza. Tenemos que ser claros y debemos preguntarnos si hay credibilidad de los actores del ecosistema como el gobierno y las instituciones públicas, el sector empresarial y los gremios, la academia, las ONG. Insisto en preguntar si hay la voluntad política para trazar la cancha, para trazar el marco.

¿Usted cree que existe esa credibilidad y esa voluntad política?

Yo me cuestionaría todavía. Necesitamos una visión conjunta de a dónde queremos llegar. Hay el diagnóstico y sabemos el estado de la actividad emprendedora. ¿Pero hay voluntad de las instituciones financieras para crear productos para los emprendedores? ¿En la banca pública existe voluntad para desarrollar esquemas de capital de riesgo?

¿Cuál sería la alternativa para apuntalar al emprendimiento si la ley no prospera?

A veces se dice que la mejor política es no hacer nada. Si uno pregunta a los emprendedores ellos responden que quisieran que les dejen trabajar en paz, sin tanta regulación, sin tantos trámites, pero eso no es posible. No digo que no sea necesaria una ley, me cuestiono si hay la voluntad para llevar adelante todo lo que significa una ley. Debemos preguntarnos qué queremos impulsar con la nueva normativa que se presentó.

En el proyecto de ley se habla de la formación de un Consejo de Emprendimiento e Innovación…

Eso es parte de la institucionalidad y está bien. Pero hay que ver qué se va a impulsar. ¿Los que proponen la norma se preguntaron eso? Por ejemplo, hay que diferenciar los emprendimientos por necesidad de los que surgen por oportunidad. Allí las políticas son distintas. No es lo mismo un marco regulatorio para empresas formalmente constituidas que innovan y agregan valor, a una política pensada en grupos vulnerables. Hay que tener claro si se quiere impulsar solo los nuevos emprendimientos o se quiere fortalecer lo que ya existe. El emprendimiento tiene particularidades según el territorio, entonces no se lo puede impulsar desde el Gobierno central, la idea sería que se desarrollen comités territoriales que definan especialidades de las provincias y así definan los proyectos. Debemos partir de lo local a lo nacional.

La cultura emprendedora se ha desarrollado en el país sin una ley ¿qué cambiará con lo que ahora se propone?

Los hacedores de la ley deben pensar en eso, en los elementos del ecosistema. Una ley que no tiene incentivos no es ley.

¿Cree que la ley sirva para apuntalar el triángulo empresa privada-academia-sector público?

A veces no sería necesaria la ley, porque se podrían usar reglamentos o decretos ejecutivos para formar esa triangulación. No hay que dejar de lado a las ONG, los mismos emprendedores. Ellos deben ser consultados para saber sus demandas y necesidades.

¿Hay el riesgo de que el tema se politice?

Siempre que se habla de una ley se puede caer en la politización. ¿Quiénes hacen la ley? Los hacedores de la política que tienen determinados intereses. Si les dejamos solo a los políticos que se encarguen, sin que estos consulten a los otros actores, puede haber una intencionalidad.

Al parecer hay un consenso entre lo político y lo técnico…

Si es así, perfecto. Como toda ley, esta debe ser producto de un consenso nacional y debería ser discutida con todos los actores. Si se quiere hacer bien las cosas hay que determinar lo que se quiere impulsar y qué incentivos se van a dar. Porque se puede chocar con otras leyes que también hablen de temas como financiamiento. Otro tema clave es el capital de riesgo, que no es un préstamo sino una inversión conjunta. También debe establecerse temas como el crédito de desarrollo o las deducciones del impuesto a la renta o los beneficios por innovaciones, como funciona en otros países. Esos incentivos son los que necesitan los emprendedores. Además, requieren estabilidad jurídica.

¿Cómo pueden influir las nuevas leyes, las reformas exigidas, en la economía del país?

Hay estudios que dicen que existe una relación directamente proporcional entre el capital emprendedor y el crecimiento económico. Mientras más empresas se crean, más crece un país. Hay modelos econométricos que muestran que por cada unidad de crecimiento en una empresa hay un crecimiento estadísticamente significativo en el crecimiento económico.

¿Usted conoce de leyes de emprendimiento en otros países?

Desde el 2005 se comenzó a establecer marcos regulatorios en América Latina. Brasil y Chile fueron los primeros. Colombia tiene su ley desde el 2006. Estos marcos regulatorios permiten el desarrollo de la cultura emprendedora y de innovaciones.

Hoja de Vida

Cargo. Es presidente de La Corporación Ecuatoriana de Formación Profesional Compartida (Ceforcom).

Formación. Economista graduado en la Universidad Central del Ecuador; Magíster en Gerencia Empresarial, Escuela Politécnica Nacional, Quito. En la actualidad es candidato a PhD en Economía y Empresa en la Universidad de Oviedo-España.

En la academia. Ha colaborado como docente en la Universidad Andina Simón Bolívar, así como en la universidad SEK, en materias de emprendimiento, finanzas personales, economía, entre otras. También ha asesorado a gremios empresariales.


*ENTREVISTA REALIZADA Y PUBLICADA ORIGINALMENTE EN LA REVISTA LÍDERES

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